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Marta García
Belsunce, arma que hasta la fecha no ha
sido encontrada y que bien podría
terminar aplastada en un yunque y
posteriormente fundida mientras quien la
entregó continuará en las sombras de la
impunidad. Es más, es muy factible que
todas aquellas personas que actualmente
se encuentren procesadas por el delito
de "Tenencia de Armas de Fuego" (art.
189 bis CP), alcanzadas por ende por el
principio de inocencia, puedan solicitar
ampararse en la ley penal más benigna
(art. 2 C.P.) pidiendo acogerse al
derecho a la amnistía, que se haga
entrega de las armas que oportunamente
se secuestrasen bajo su tenencia al
Programa y que se decrete la extinción
de la acción. Así también las procesadas
por tenencia ilegal de armas de fuego
por orden de allanamiento, registro
domiciliario y secuestro de armas de
fuego de las comprendidas en el art. 189
bis del C.P. De la misma forma, el
individuo que detenta dicha tenencia y
durante el período de vigencia de la ley
(hasta el 11 de Enero de 2008) puede
plantear que en realidad pensaba
acogerse al Programa de la Ley 26.216
antes de su finalización, lo cual viene
a materializar solicitando la remisión
de las secuestradas al Programa y el
sobreseimiento en la causa y extinción
de la acción. Y lo más triste si se
quiere, en ambos supuestos, el presunto
tenedor estaría en condiciones de
solicitar que una vez hecha la entrega
de las armas al Programa se le abonen
los importes establecidos por la ley.
De ninguna manera
las armas ilegales se van a ver
comprometidas en esta campaña, lo que
indicaría que detrás de esta habrá otra
campaña posiblemente peor y con iguales
resultados. La campaña empezó con la
excusa de terminar con la inseguridad,
pero era demasiado pueril para
sostenerse, así que cambió el speech y
ahora es para evitar accidentes y la
resolución de conflictos interpersonales
por medio de las armas. Quince millones
de pesos que jamás se pusieron en
campañas para evitar accidentes de
tránsito, prevenir la drogadicción o
prevenir enfermedades que día a día se
llevan muchas almas al cielo.
No, para nada
ayuda a la ya golpeada sociedad
argentina este tipo de locuras. Hoy en
nuestro país parece no haber hambre,
parece que no hay problemas de salud
pública, los medios mercenarios sólo nos
muestran lo que a “cierta gente” le
conviene que veamos, subliminalmente nos
arrastran a pensar que estamos tan bien
que podemos invertir en fierros de
viudas y difuntos, armas que no se usan
para delinquir, armas cuya ausencia no
va a mejorar en lo absoluto nuestro
presente. Incluso, de una manera cruel y
descarada los titiriteros de la mentira
utilizan la desgracia de familias que
sufren, para sumarlas a su nefasta
campaña, personas que en su tremendo
dolor y desconocimiento aceptan cuanta
cancioneta les susurran al oído y se
exponen sin conocer los oscuros
intereses que se mueven tras el desarme,
que poco o nada tienen que ver con la
memoria de sus familiares caídos presas
de la inseguridad.
Escasea el gas, el
combustible, la energía eléctrica, los
hospitales son un desastre, muchas
personas de bien son golpeadas o
asesinadas por unas simples monedas, la
sociedad toda es cautiva de la
delincuencia impune, demasiados chicos
padecen hambre y demasiados padres la
vergüenza y el pesar de no poder llevar
a la mesa un pedazo de pan. Pero si hay
15 millones para comprar armas, si hay
tiempo para legislar irresponsablemente.
Quince millones de
pesos que se invierten en un plan de
desarme desesperado que a durísimas
penas escapa a la teoría del desarme
para el control social o del negocio
redondo a costa de los contribuyentes,
hecho a las apuradas, implementado a los
ponchazos, digno de locos y caraduras.
Nadie en nuestro gobierno midió las
consecuencias de tales actitudes que
distan mucho de proveer paz social o
siquiera un grado perceptible de
seguridad o simple mejora, es tal el
desatino de este tipo de medidas que
parece más bien ser hecho adrede
buscando Dios sabe que provecho político
para los gobernantes de turno y las ONGs
desarmistas a futuro. Se ha obviado al
ciudadano de la misma manera que ha
obviado al patrimonio nacional, ya
pasaron muchos años de menoscabo impune a cuanta
institución sirviese de norte a
cualquier persona de bien que habite
este bendito suelo, o garantizara mínimamente el derecho del honesto.
Quince millones de
pesos son hoy quince millones de razones
para que la sociedad, de una vez por
todas se despierte de este sueño
inducido por los medios inmorales
sustentados por una clase política
inútil y servil al tirano
[1]
.
Para “ellos”
¡MOLÒN LABÉ!
[2]
J.A.B.
(armasenserio.com.ar)
[1]
La Tiranía
(del griego τυραννία), en el sentido que
se dio al término en la Grecia antigua,
era el régimen de poder absoluto, de
ordinario unipersonal, que con
frecuencia instauraba el tirano, aquél o
aquéllos que habían derrocado el
gobierno de una ciudad-estado,
normalmente gracias al apoyo popular,
pero también mediante un golpe de estado
militar o una intervención extranjera.
Así, el tirano ocupaba el poder no por
derecho, sino por la fuerza. Para la
mentalidad moderna, la tiranía se
identifica con un uso abusivo y cruel
del poder político que se ha usurpado,
pero entre los antiguos griegos, sin
embargo, el término no estaba tan
cargado de connotaciones peyorativas, y
a menudo tenía mucho que ver con la
demagogia y el populismo.
[2] (MOLON
LABE)
Frase que profirió el rey Leónidas I a
Jerjes el primer día del sitio de
termóphilas cuando éste le impuso que
entregaran sus armas, y que significa
“¡Ven a buscarlas!”. |