Buenos Aires,
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La cara del desarme

Buscando, porque uno busca información para entender o por lo menos tratar de entender tanta pompa con el desarme, hemos encontrado una joyita "Nota La Nación jueves 25 de noviembre de 2004" la cual copiamos e intentamos debatir a continuación. Si bien es una nota vieja, resulta uno de los puntos iniciales de la campaña mentirosa de hoy. Esta nota pone de manifiesto el pensamiento de quien promueve el desarme desde afuera con la excusa de lograr una sociedad mejor para nosotros a través de un desarme que sólo tocará al honesto, porque en su discurso, el deshonesto es la víctima y el honesto el victimario, un pensamiento tan altruista que pretende hacernos tanto bien como hace no mucho tiempo el Banco Mundial y el FMI pretendían (y pretenden), y que con sus socios aquí terminaron en la pérdida de eso que llamaban intangibilidad de los depósitos y que nos sumió en el desastre económico y social nunca antes visto por nuestra generación.

Digna de analizar es la imagen que tienen de nosotros, su propuesta de sociedad para nuestro país y su forma de valorar una sociedad que desea mejorar, aunque no la han dejado a través del tiempo, una clase política de dudosa moral de la mano de organizaciones tan "humanitarias" como el FMI, y hoy más calladamente con IANSA y sus millones de euros aportados para campañas.

Red contra la proliferación de armamento

"Pobreza, iniquidad y armas son un cóctel explosivo"

Lo dijo la especialista Rebecca Peters

* Sostiene que es mejor controlarlas que encarcelar a quienes las usan
* Propone la reforma de las instituciones junto con un plan de desarme



Detrás de un cuerpo enjuto, una mirada un tanto traviesa y sumamente agradable, y un español hablado con tono adolescente, se esconde una mujer combativa y persuasiva, una periodista que, enfrentada a la tragedia, hace ya 13 años, puso toda su energía en una lucha que, ahora, da en todas partes del mundo: la lucha contra la proliferación de armas.

Rebecca Peters, directora de la red internacional contra la proliferación de armas, IANSA (International Action Network on Small Arms) estuvo en Buenos Aires para apadrinar la creación de la Red Argentina para el Desarme, que ayer obtuvo el compromiso del jefe de gobierno porteño, Aníbal Ibarra, de realizar en la Capital un plan de canje de armas actualmente en manos de civiles antes de mediados del próximo año.


En diálogo con LA NACION, esta mujer nacida en los Estados Unidos hace 43 años, pero autoproclamada "ciudadana australiana" -aunque reside en Londres, sede de IANSA-, feminista y vegetariana, no sólo habló de su "compromiso personal" con las víctimas de la violencia armada. Ofreció, ante todo, ideas fuertes: que es mejor controlar las armas que endurecer las penas para los que las usan; que un plan de desarme debe ir de manera paralela a una profunda reforma de las instituciones públicas y con una absoluta intolerancia a la corrupción, y que pobreza, iniquidad y armas son un cóctel explosivo.

-¿Cómo se convence a la gente de que armarse no es el camino correcto para defenderse?

-Es una realidad que la presencia de un arma en casa aumenta el riesgo de que ocurran homicidios y suicidios. Somos seres humanos; debemos saber que cuando tenemos pánico, o por las noches, o si estamos bajo los efectos del alcohol o no tenemos entrenamiento, no es buena idea tener un arma cerca. Y debemos pensar en cómo nos sentiremos después de matar a alguien.
 
Es una realidad cuando una persona es proclive a estados alterados en la percepción de la realidad, por eso para poder acceder a la condición de Legítimo Usuario una persona debe demostrar ser sano mentalmente y estable emocionalmente. Está demostrado que el suicida tiene una tendencia y un suicidio no ocurre espontáneamente sino que es el resultado de un estado alterado, muchas veces relacionado a desequilibrios mentales o emocionales. Si alguien entra en pánico porque su morada fue violentada, es derecho indiscutible de las personas sobrevivir a su agresor si fuese necesario y forma parte del instinto de supervivencia. Claro está que es prerrogativa de cada individuo tomar la opción que considere apropiada, ya sea huir o enfrentar la situación. De más está decir que el alcohol y las armas no se mezclan y eso todo L.U. lo sabe y lo evita. La falta de entrenamiento se resuelve practicando, y realmente, si bien es imposible saber como se sentirá una persona después de matar a alguien al defenderse, sí es posible imaginar como se sentirá una persona al perder a un ser querido a manos de un criminal por no hacerlo si fuese necesario. Es decir que en este párrafo sólo debe incluirse a quienes no son Legítimos Usuarios.

AES


-¿Cuáles son los sectores de mayor riesgo ante las armas?

-El de los hombres jóvenes, de 15 a 24 años, sea como víctimas o como autores de homicidios. Los adultos de más de 60 años son los que más riesgo tienen de cometer suicidio. Y un arma de fuego no suele dar una segunda chance. Entre las mujeres hemos visto que la reducción del uso ha sido más alta. En el hogar, donde viven principalmente mujeres y niños, casi siempre son los hombres los que introducen las armas, creando así peligro.

En este caso la franja de 15 a 21 años de ninguna manera pueden ser L.Us. ya que para serlo se debe ser mayor de edad (21) y por reglas generales todo L.U. sabe que en el hogar, cuando hay chicos la prudencia y el respeto por las normas de seguridad son base fundamental para evitar accidentes, y las armas no deben dejarse nunca al alcance de menores. Los adultos de más de 60 años  en nuestro país corren más riesgo de ser asesinados a golpes a manos de delincuentes que de suicidarse con un arma de fuego, y para ser más puntillosos, en la argentina hay más suicidios en menores de 60 años, culpa de la droga y la falta de horizontes. En el hogar, donde viven principalmente mujeres y niños (siempre que el hombre esté en pareja y tenga hijos), el hecho de introducir cualquier máquina puede representar un peligro para quienes desconocen los riesgos de su manejo. Desde aquél que decide poner un tallercito en su casa, hasta el no mantener el cableado eléctrico o los enchufes en condiciones y un largo etcétera de peligros que son los que superan amplísimamente al de un accidente con arma de fuego y son los que ocasionan muchísimas más víctimas inocentes. El hombre, por ser hombre hace cosas de hombre (o por lo menos lo que las sociedades machistas suponen cosas de hombres), y ancestralmente ha sido principalmente el hombre el que se ha relacionado con las armas a través de la caza, así como la mujer se ha relacionado con otras cosas, aunque hoy cada vez más mujeres se animan a probar el deporte del tiro.

AES



-¿Cómo se rompe, en una sociedad, con el discurso de que es necesario armarse, tener leyes más duras y aplicar violencia contra la violencia?

-El castigo y las penas sirven, pero hasta cierto punto. Una sociedad basada en poner a todo el mundo en la cárcel no es sostenible ni sana. Si aún no hemos intentado controlar las armas, vectores de la violencia, no tiene sentido empezar a controlar a toda la población.

He aquí todo un tema, y que va a variar de sociedad en sociedad. El castigo y las penas sirven, sirven si se aplica la Ley, sirven si se trata de recomponer la escala de valores de un individuo para posteriormente reinsertarlo en la sociedad y sirven para mantener al criminal lejos de sus potenciales víctimas. Nuestra sociedad, la argentina, no se basa en poner a todo el mundo en la cárcel, es más el garantismo reinante aboga por la salida de reos de la cárcel e impedir que las instituciones que deben velar por la seguridad cumplan con sus funciones, lo que permite que prolifere la delincuencia y el común de las personas termine en la indefención, a riesgo de ser ésta la penalizada al procurarse la seguridad que no tiene, y por el simple hecho de ser honesta.
Las armas ilegales no pueden controlarse de forma convencional, y el hecho de intentar controlarlas requiere de acciones que bien pueden ir en contra del discurso humanista y garantista actual. Entonces resulta paradigmático pretender por un lado no violentar ciertos derechos dados a los delincuentes y a su vez controlarlos, es más, quitar las armas ilegales de sus manos, lo que solucionaría casi en su totalidad el tema planteado sobre las armas. El total de la población no necesita ser controlado, esa es una expresión cuyas implicancias resultan extremadamente graves.

AES


Debemos tener políticas preventivas, una sociedad que maximice la libertad y no que encarcele como primera solución. Con la "mano dura" y leyes más restrictivas quienes pueblan las cárceles son los jóvenes y los más pobres. Las políticas que defienden el encarcelamiento agravan la división entre pobres y ricos de un modo que para una democracia es inaceptable.

En este país,"el de los argentinos", no hay muchas políticas preventivas, porque el garantismo promovido por personas como la entrevistada a trocado las posiciones ante el derecho entre personas de bien y delincuentes maximizando la libertad de acción de la delincuencia por sobre las libertades de quienes nunca han delinquido, lo que nos ha traído al estado de inseguridad de hoy. No es bueno que pobres sean reos por ser pobres ni los jóvenes por ser jóvenes, lo que se necesita es una justicia que aplique la Ley y vaya preso el delincuente cuando ha delinquido y por otra parte es dudoso que la justicia bien entendida, la que hace cumplir la Ley, agrave una división dada por otros factores que tienen que ver más con el reparto de las riquezas que con un pedazo de acero y la práctica de un deporte

AES

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-¿Qué decisiones tomaría si estuviera en sus manos cambiar la situación de un país con un cierto nivel de inseguridad y de presencia de armas?

-El desarme y las políticas de seguridad deben marchar en forma paralela a las cuestiones del Estado de Derecho. En ocasiones, la gente se arma porque no confía en la Justicia o en la policía, a veces, con razón.

El desarme de la delincuencia debe hacerse si se pretende seguridad para la sociedad, desarmar al las personas honestas es contrario al estado de derecho. Por otra parte priva al individuo de cumplir con lo expresado en el Art. 18 de la CNRA y disminuye su capacidad de defensa haciéndolo pasible de graves injurias. Como hemos dicho, el garantismo reinante ha disminuído la operatividad de las Fuerzas de Seguridad lo que aumenta el malestar del ciudadano honesto ante el avance de la delincuencia armada. Es pueril pretender que una sociedad indefensa no se provea de los elementos que le brinden, aunque sea, equivocadamente, algo de seguridad.

AES


En un país en el que la gente se siente muy insegura -y se ha armado por eso- comenzaría el desarme al mismo tiempo que una reforma de las instituciones, dejando muy claro que ya no se tolerará la corrupción ni el tratamiento desigual. Yo querría llegar a que los civiles no tuvieran armas, pues no las necesitan. También haría un control más fuerte de las armas en manos de los agentes del Estado, sobre todo, para evitar que la tenencia de armas en manos de civiles sea usada por malos policías como una excusa o justificación para el uso de violencia.

Bueno, esto parece ser parte de la fantasía pueril del mundo ideal, digno de personas que hartas de la realidad se refugian en fantasías. La reforma de la instituciones, tal como se viene dando en la Argentina no sólo dista del objetivo que se plantea sino que va en una dirección diametralmente opuesta. La Sra. Peters dice "yo querría llegar a que los civiles no tuvieran armas"... "YO".  Y "yo" me pregunto ¿No sería mejor querer que se pueda vivir en paz y sin delincuencia? ¿Acaso quitarle el arma a un violento lo hace menos violento? ¿Acaso quitarle el arma a un ciudadano honesto hace al delincuente menos delincuente?. Por otra parte la tenencia de armas por parte de civiles, mientras estos sean honestos no debería acarrear ningún tipo de problema con la policía, ya que puede haber malos policías, pero una sociedad sin policía sería un desastre. El mal policía no es mal policía por tener un arma, es más probable que se trate del poder que posee como policía, pero en ese caso ¿Debería no haber policía?... Otra contrariedad dentro del mismo discurso en el que se citan particularidades para crear generalidades.

AES


-¿Es posible admitir una sociedad con armas?

-Sí. Claro. En Europa, la gente caza, pero hay fuertes restricciones a la tenencia y portación de armas de puño. Tener armas es un lujo que pueden darse las sociedades donde hay poca pobreza. Pero a una en la que hay pobreza e iniquidad social, si le añades armas es crear las condiciones para una explosión. Creo que si bien es aceptable una sociedad con armas, debe ser más aceptable una sociedad con menos desigualdad. Y en la Argentina aún hay mucha desigualdad.
 

Esto sí que está bueno. En Europa hay restricciones, tal como las hay en la Argentina, que posee uno de los sistemas de registro de armas y legislación más ponderados por la ONU. En Europa, hace un tiempo la legislación Italiana amplió el derecho a la legítima defensa merced al alto índice de delitos, el el Reino Unido, Canadá y Australia el índice de delitos después de implementar fantasías como el desarme escaló por encima del 100% en los primeros dos años y no bajó, se quedó allí para desgracia de la gente que se vio indefensa ante nuevas formas de agresión por parte de los delincuentes que en muchos casos todavía siguen consiguiendo armas. Y voy a citar esto porque como argentino que soy me siento insultado: "Tener armas es un lujo que pueden darse las sociedades donde hay poca pobreza." Es decir que ningún argentino debe tener armas ni practicar el deporte del tiro porque hay pobreza, pobreza que hay en todo el mundo, incluso en los países más desarrollados que no sólo tienen armas sino que las usan contra otros países, pobreza que ha acompañado a la humanidad desde que es humanidad, pobreza que no se resuelve quitando las armas al honesto sino al deshonesto e implementando políticas de integración a "largo plazo", políticas que no son precisamente fomentar la olgazanería a través de planes pagados con el trabajo de una parte de la población, sino fomentar el trabajo y el respeto a los valores morales y los que nos han hecho surgir al mundo como nación, y esto no sucedió comprando basura de afuera, sino trabajando sobre realidades propias de nuestra situación histórica.

AES


Por Fernando Rodríguez
De la Redacción de LA NACION

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Cerrando esta nota sólo se me ocurre que si el discurso de quien comanda IANSA es tan pueril y fantasioso, debemos desecharlo y desechar su visión del mundo por personal y fantástica, o bien sospechar que este tonto discurso para promover un desarme que al final de cuentas será sólo para la gente honesta oculta un fin totalmente distinto, cuyas implicancias podrían llegar a pagar nuestras generaciones siguientes. Lo que queda claro es que más allá del método ciertas organizaciones parecen más querer hundirnos en el descontrol haciendo un enroque entre personas de bien y delincuentes creando caos social, y en definitiva preparando el caldo de cultivo a intereses que nos son los intereses de los argentinos. Hay que aprender a desconfiar de quienes sustentan su accionar con discursos tan ajenos y enormes cantidades de dinero, no sea cosa que un día, al despertar nos encontremos con algo no deseado en nuestra propia casa.

En todo caso siempre en nuestra historia la cosa fue:

"Políticos inmorales, armas e inoperancia son un coctel explosivo"

Armasenserio

 

 

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