Red contra la
proliferación de armamento
"Pobreza, iniquidad y
armas son un cóctel explosivo"
Lo dijo la especialista
Rebecca Peters
* Sostiene que es mejor
controlarlas que encarcelar a quienes
las usan
* Propone la reforma de las
instituciones junto con un plan de
desarme
Detrás de un cuerpo
enjuto, una mirada un tanto traviesa y
sumamente agradable, y un español
hablado con tono adolescente, se esconde
una mujer combativa y persuasiva, una
periodista que, enfrentada a la
tragedia, hace ya 13 años, puso toda su
energía en una lucha que, ahora, da en
todas partes del mundo: la lucha contra
la proliferación de armas.
Rebecca Peters, directora de la red
internacional contra la proliferación de
armas, IANSA (International Action
Network on Small Arms) estuvo en Buenos
Aires para apadrinar la creación de la
Red Argentina para el Desarme, que ayer
obtuvo el compromiso del jefe de
gobierno porteño, Aníbal Ibarra, de
realizar en la Capital un plan de canje
de armas actualmente en manos de civiles
antes de mediados del próximo año.
En diálogo con LA NACION,
esta mujer nacida en los Estados Unidos
hace 43 años, pero autoproclamada
"ciudadana australiana" -aunque reside
en Londres, sede de IANSA-, feminista y
vegetariana, no sólo habló de su
"compromiso personal" con las víctimas
de la violencia armada. Ofreció, ante
todo, ideas fuertes: que es mejor
controlar las armas que endurecer las
penas para los que las usan; que un plan
de desarme debe ir de manera paralela a
una profunda reforma de las
instituciones públicas y con una
absoluta intolerancia a la corrupción, y
que pobreza, iniquidad y armas son un
cóctel explosivo.
-¿Cómo se convence a
la gente de que armarse no es el camino
correcto para defenderse?
-Es una realidad que la
presencia de un arma en casa aumenta el
riesgo de que ocurran homicidios y
suicidios. Somos seres humanos; debemos
saber que cuando tenemos pánico, o por
las noches, o si estamos bajo los
efectos del alcohol o no tenemos
entrenamiento, no es buena idea tener un
arma cerca. Y debemos pensar en cómo nos
sentiremos después de matar a alguien.
|
Es una realidad cuando una
persona es proclive a
estados alterados en la
percepción de la realidad,
por eso para poder acceder a
la condición de Legítimo
Usuario una persona debe
demostrar ser sano
mentalmente y estable
emocionalmente. Está
demostrado que el suicida
tiene una tendencia y un
suicidio no ocurre
espontáneamente sino que es
el resultado de un estado
alterado, muchas veces
relacionado a desequilibrios
mentales o emocionales. Si
alguien entra en pánico
porque su morada fue
violentada, es derecho
indiscutible de las personas
sobrevivir a su agresor si
fuese necesario y forma
parte del instinto de
supervivencia. Claro está
que es prerrogativa de cada
individuo tomar la opción
que considere apropiada, ya
sea huir o enfrentar la
situación. De más está decir
que el alcohol y las armas
no se mezclan y eso todo L.U.
lo sabe y lo evita. La falta
de entrenamiento se resuelve
practicando, y realmente, si
bien es imposible saber como
se sentirá una persona
después de matar a alguien
al defenderse, sí es posible
imaginar como se sentirá una
persona al perder a un ser
querido a manos de un
criminal por no hacerlo si
fuese necesario. Es decir
que en este párrafo sólo
debe incluirse a quienes no
son Legítimos Usuarios.
AES |
-¿Cuáles son los
sectores de mayor riesgo ante las armas?
-El de los hombres
jóvenes, de 15 a 24 años, sea como
víctimas o como autores de homicidios.
Los adultos de más de 60 años son los
que más riesgo tienen de cometer
suicidio. Y un arma de fuego no suele
dar una segunda chance. Entre las
mujeres hemos visto que la reducción del
uso ha sido más alta. En el hogar, donde
viven principalmente mujeres y niños,
casi siempre son los hombres los que
introducen las armas, creando así
peligro.
|
En este caso la franja de 15
a 21 años de ninguna manera
pueden ser L.Us. ya que para
serlo se debe ser mayor de
edad (21)
y por reglas generales todo
L.U. sabe que en el hogar,
cuando hay chicos la
prudencia y el respeto por
las normas de seguridad son
base fundamental para evitar
accidentes, y las armas no
deben dejarse nunca al
alcance de menores. Los
adultos de más de 60 años
en nuestro país corren más
riesgo de ser asesinados a
golpes a manos de
delincuentes que de
suicidarse con un arma de
fuego, y para ser más
puntillosos, en la argentina
hay más suicidios en menores
de 60 años, culpa de la
droga y la falta de
horizontes. En el hogar,
donde viven principalmente
mujeres y niños (siempre que
el hombre esté en pareja y
tenga hijos), el hecho de
introducir cualquier máquina
puede representar un peligro
para quienes desconocen los
riesgos de su manejo. Desde
aquél que decide poner un
tallercito en su casa, hasta
el no mantener el cableado
eléctrico o los enchufes en
condiciones y un largo
etcétera de peligros que son
los que superan
amplísimamente al de un
accidente con arma de fuego
y son los que ocasionan
muchísimas más víctimas
inocentes. El hombre, por
ser hombre hace cosas de
hombre (o por lo menos lo
que las sociedades machistas
suponen cosas de hombres), y ancestralmente ha
sido principalmente el
hombre el que se ha
relacionado con las armas a
través de la caza,
así como la mujer se ha
relacionado con otras cosas,
aunque hoy cada vez más
mujeres se animan a probar
el deporte del tiro.
AES |
-¿Cómo se rompe, en
una sociedad, con el discurso de que es
necesario armarse, tener leyes más duras
y aplicar violencia contra la violencia?
-El castigo y las penas
sirven, pero hasta cierto punto. Una
sociedad basada en poner a todo el mundo
en la cárcel no es sostenible ni sana.
Si aún no hemos intentado controlar las
armas, vectores de la violencia, no
tiene sentido empezar a controlar a toda
la población.
He aquí todo un tema, y que
va a variar de sociedad en
sociedad. El castigo y las
penas sirven, sirven si se
aplica la Ley, sirven si se
trata de recomponer la
escala de valores de un
individuo para
posteriormente reinsertarlo
en la sociedad y sirven para
mantener al criminal lejos
de sus potenciales víctimas.
Nuestra sociedad, la
argentina, no se basa en
poner a todo el mundo en la
cárcel, es más el garantismo
reinante aboga por la salida
de reos de la cárcel e
impedir que las
instituciones que deben
velar por la seguridad
cumplan con sus funciones,
lo que permite que prolifere
la delincuencia y el común
de las personas termine en
la indefención, a riesgo de
ser ésta la penalizada al
procurarse la seguridad que
no tiene, y por el simple
hecho de ser honesta.
Las armas ilegales no pueden
controlarse de forma
convencional, y el hecho de
intentar controlarlas
requiere de acciones que
bien pueden ir en contra del
discurso humanista y
garantista actual. Entonces
resulta paradigmático
pretender por un lado no
violentar ciertos derechos
dados a los delincuentes y
a su vez controlarlos, es más, quitar
las armas ilegales de sus
manos, lo que solucionaría
casi en su totalidad el tema
planteado sobre las armas.
El total de la población no
necesita ser controlado, esa
es una expresión cuyas
implicancias resultan
extremadamente graves.
AES |
Debemos tener políticas
preventivas, una sociedad que maximice
la libertad y no que encarcele como
primera solución. Con la "mano dura" y
leyes más restrictivas quienes pueblan
las cárceles son los jóvenes y los más
pobres. Las políticas que defienden el
encarcelamiento agravan la división
entre pobres y ricos de un modo que para
una democracia es inaceptable.
|
En este país,"el de los
argentinos", no hay muchas
políticas preventivas,
porque el garantismo
promovido por personas como
la entrevistada a trocado
las posiciones ante el
derecho entre personas de
bien y delincuentes
maximizando la libertad de
acción de la delincuencia
por sobre las libertades de
quienes nunca han
delinquido, lo que nos ha
traído al estado de
inseguridad de hoy. No es
bueno que pobres sean reos
por ser pobres ni los
jóvenes por ser jóvenes, lo
que se necesita es una
justicia que aplique la Ley
y vaya preso el delincuente
cuando ha delinquido y por
otra parte es dudoso que la
justicia bien entendida, la
que hace cumplir la Ley,
agrave una división dada por
otros factores que tienen
que ver más con el reparto
de las riquezas que con un
pedazo de acero y la
práctica de un deporte
AES |
.
-¿Qué decisiones
tomaría si estuviera en sus manos
cambiar la situación de un país con un
cierto nivel de inseguridad y de
presencia de armas?
-El desarme y las
políticas de seguridad deben marchar en
forma paralela a las cuestiones del
Estado de Derecho. En ocasiones, la
gente se arma porque no confía en la
Justicia o en la policía, a veces, con
razón.
|
El desarme de la
delincuencia debe hacerse si
se pretende seguridad para
la sociedad, desarmar al las
personas honestas es
contrario al estado de
derecho. Por otra parte
priva al individuo de
cumplir con lo expresado en
el Art. 18 de la CNRA y
disminuye su capacidad de
defensa haciéndolo pasible
de graves injurias. Como
hemos dicho, el garantismo
reinante ha disminuído la
operatividad de las Fuerzas
de Seguridad lo que aumenta
el malestar del ciudadano
honesto ante el avance de la
delincuencia armada. Es
pueril pretender que una
sociedad indefensa no se
provea de los elementos que
le brinden, aunque sea,
equivocadamente, algo de
seguridad.
AES |
En un país en el que la gente se siente
muy insegura -y se ha armado por eso-
comenzaría el desarme al mismo tiempo
que una reforma de las instituciones,
dejando muy claro que ya no se tolerará
la corrupción ni el tratamiento
desigual. Yo querría llegar a que los
civiles no tuvieran armas, pues no las
necesitan. También haría un control más
fuerte de las armas en manos de los
agentes del Estado, sobre todo, para
evitar que la tenencia de armas en manos
de civiles sea usada por malos policías
como una excusa o justificación para el
uso de violencia.
|
Bueno, esto parece ser parte
de la fantasía pueril del
mundo ideal, digno de
personas que hartas de la
realidad se refugian en
fantasías. La reforma de la
instituciones, tal como se
viene dando en la Argentina
no sólo dista del objetivo
que se plantea sino que va
en una dirección
diametralmente opuesta. La
Sra. Peters dice "yo
querría llegar a que los
civiles no tuvieran armas"...
"YO". Y "yo"
me pregunto ¿No sería
mejor querer que se pueda
vivir en paz y sin
delincuencia? ¿Acaso
quitarle el arma a un
violento lo hace menos
violento? ¿Acaso quitarle el
arma a un ciudadano honesto
hace al delincuente menos
delincuente?. Por otra parte
la tenencia de armas por
parte de civiles, mientras
estos sean honestos no
debería acarrear ningún tipo
de problema con la policía,
ya que puede haber malos
policías, pero una sociedad
sin policía sería un
desastre. El mal policía no
es mal policía por tener un
arma, es más probable que se
trate del poder que posee
como policía, pero en ese
caso ¿Debería no haber
policía?... Otra
contrariedad dentro del
mismo discurso en el que se
citan particularidades para
crear generalidades.
AES |
-¿Es posible admitir
una sociedad con armas?
-Sí. Claro. En Europa, la
gente caza, pero hay fuertes
restricciones a la tenencia y portación
de armas de puño. Tener armas es un lujo
que pueden darse las sociedades donde
hay poca pobreza. Pero a una en la que
hay pobreza e iniquidad social, si le
añades armas es crear las condiciones
para una explosión. Creo que si bien es
aceptable una sociedad con armas, debe
ser más aceptable una sociedad con menos
desigualdad. Y en la Argentina aún hay
mucha desigualdad.
|
Esto sí que está bueno. En
Europa hay restricciones,
tal como las hay en la
Argentina, que posee uno de
los sistemas de registro de
armas y legislación más
ponderados por la ONU. En
Europa, hace un tiempo la
legislación Italiana amplió
el derecho a la legítima
defensa merced al alto
índice de delitos, el el
Reino Unido, Canadá y
Australia el índice de
delitos después de
implementar fantasías como
el desarme escaló por encima
del 100% en los primeros dos
años y no bajó, se quedó
allí para desgracia de la
gente que se vio indefensa
ante nuevas formas de
agresión por parte de los
delincuentes que en muchos
casos todavía siguen
consiguiendo armas. Y voy a
citar esto porque como
argentino que soy me siento
insultado: "Tener
armas es un lujo que pueden
darse las sociedades donde
hay poca pobreza."
Es decir que
ningún
argentino debe tener armas
ni practicar el deporte del
tiro porque hay pobreza,
pobreza que hay en todo el
mundo, incluso en los países
más desarrollados que no
sólo tienen armas sino que
las usan contra otros
países, pobreza que ha
acompañado a la humanidad
desde que es humanidad,
pobreza que no se resuelve
quitando las armas al
honesto sino al deshonesto e
implementando políticas de
integración a "largo plazo",
políticas que no son
precisamente fomentar la
olgazanería a través de
planes pagados con el
trabajo de una parte de la
población, sino fomentar el
trabajo y el respeto a los
valores morales y los que
nos han hecho surgir al
mundo como nación, y esto no
sucedió comprando basura de
afuera, sino trabajando
sobre realidades propias de
nuestra situación histórica.
AES |
Por Fernando Rodríguez
De la Redacción de LA NACION
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Cerrando esta nota sólo se me ocurre que
si el discurso de quien comanda IANSA es
tan pueril y fantasioso, debemos
desecharlo y desechar su visión del
mundo por personal y fantástica, o bien
sospechar que este tonto discurso para
promover un desarme que al final de
cuentas será sólo para la gente honesta
oculta un fin totalmente distinto, cuyas
implicancias podrían llegar a pagar
nuestras generaciones siguientes. Lo que
queda claro es que más allá del método
ciertas organizaciones parecen más
querer hundirnos en el descontrol
haciendo un enroque entre personas de
bien y delincuentes creando caos social,
y en definitiva preparando el caldo de
cultivo a intereses que nos son los
intereses de los argentinos. Hay que
aprender a desconfiar de quienes
sustentan su accionar con discursos tan
ajenos y enormes cantidades de dinero,
no sea cosa que un día, al despertar nos
encontremos con algo no deseado en
nuestra propia casa.
En todo caso siempre en nuestra historia
la cosa fue:
"Políticos inmorales, armas e
inoperancia son un coctel
explosivo"
Armasenserio |